Escultor del golpe
RAMALLO, Noviembre 04 (Por Fernando Latrille, especial para RamalloCiudad)
Resulta pesada digerir la noticia que el Consejo Escolar de Ramallo, precisamente el Inspector Jefe Distrital, Mario del Arco, le haya encargado, según lo informara Rinaldo Mennucci, una escultura en hierro forjado para el Bicentenario. Así lo dio a conocer quién fuera el hombre elegido por la dictadura cívico militar del 24 de marzo de 1976 para ocupar el sillón del Intendente depuesto, Don Luis Longinotti, en una entrevista mantenida con el diario El Norte.
Este hombre de hierro a quién se le encargó la escultura de hierro como expresara en la entrevista brindada al medio gráfico, el martes 13 pasado (justo un buen día para recibir malas noticias) estuvo de Intendente Municipal desde 1976 hasta 1981.
Hace cinco años quién escribe, teniendo la idea de realizar un libro sobre lo sucedido en Ramallo durante el último golpe, tuvo una charla con Mennucci en su casa. Discutimos, me acuerdo, antes de comenzar a grabar por su defensa abierta al régimen de facto y a Leopoldo Galtieri. Pero lo que se puede desprender de aquella grabación registrada es lo siguiente:
Rinaldo Mennucci: En el año 76’ después de esas muertes y los problemas que hubo, intervino el gobierno militar. Como sabes vos, pidieron que intervengan el gobierno, lo pidió Isabelita y así….
La cosa es que acá cayó la intervención, vinieron dos oficiales que eran compañeros míos. El Coronel Sergio García y el Teniente Coronel García Lastra.
Fernando Latrille: ¿Lastra?
Rinaldo Mennucci: Lastra. Vive en San Nicolás, soy muy amigo, cenamos todos los meses juntos porque tenemos una organización todavía de aquella época y todos los meses nos reunimos.
Cuando vinieron a intervenir acá, la Municipalidad, enseguida me mandaron a buscar. Me llaman, no se si me llama Orlando Gaeto, alguien me habló que fuera, que querían hablar conmigo. Voy a allá, y me dicen: “te tenés que hacer cargo de la Municipalidad”. No, digo, yo tenía un despelote de trabajo impresionante.
Fernando Latrille: ¿Con la escuela?
Rinaldo Mennucci: No, no. El problema más grande-la escuela era una cosa que caminaba sola, cada uno tenía su cargo- pero en el taller yo tenía un despelote impresionante de trabajo, y de trabajo bueno. A tal punto que hacía dos meses que me había comprado un Torino cero kilómetro y una rastrojero cero kilómetro para el taller. Te digo para que veas lo bien que estaba la cosa. Respondí que tenía la escuela y en el taller muchísimo trabajo. Me dicen: “Bueno vos que sos de acá citanos una terna”. Bueno, pensaba. Y más o menos los hablé, uno era Manolo García, el padre de “Marito”. El que más me acuerdo es de él. El otro creo que era Ulises Ruíz. Le llevo la lista y le digo bueno, tengo estos tres, a mí me dijeron que podían ser. No sé si no era Mario Pagananini el otro… No recuerdo. La cosa es que los citaron y ninguno quiso agarrar. Bueno, me llamaron otra vez “tenés que hacerte cargo vos”. Me hincharon tanto que al final, les digo, vamos a hacer una cosa. Yo tenía que ir a Corrientes a instalar una máquina que le había fabricado a Fiplasto. Le dije que iba a estar una semana afuera, cuando vuelvo le contesto. Estaba decidido a no agarrar porque era mucho el despelote, y era un momento bueno de trabajo que no quería perder. Tenía siete personas trabajando en el taller.
Fernando Latrille: Seguramente representaba menos lo que ganaba como Intendente en ese momento que lo que sacaba en la escuela y el taller.
Rinaldo Mennucci: Vos con un sueldo de Intendente no te comprabas dos unidades móviles nuevas cero kilómetros.
La cosa es que me voy a Corrientes, cuando vuelvo me agarra “Mechi” en casa y me dice papá sos el nuevo Intendente de Ramallo, saliste en el diario La Nación.
Fernando Latrille: ¿En el diario La Nación había salido?
Rinaldo Mennucci: En el diario La Nación.
Fernando Latrille: ¿Como Intendente estaba Don Luís Longinotti?
Rinaldo Mennucci: Claro, de ahí lo llevaron preso, que yo lo tuve que defender bastante, pobre viejo, tenía sus locuras, sus cosas, más lo que le metía el “Negro” Castillo que lo que era él. Él era un buen tipo, idealista, de estos campechanos. Pero no jodía a nadie. Te digo más, candidatos de acá que venían y me alcahueteaban, yo estaba en la Municipalidad, “che mirá que en lo de Longinotti se hacen reuniones de zurdos”, yo no le daba bolilla. Ya te digo, un muy buen tipo al tal punto que yo en la administración no encontré nada que estuviera fuera de lugar. Yo lo conocía, amigo mío, así que lo defendí bastante y al final lo largaron. Está bien, estaba un poco comprometido con toda la mafia que tenía alrededor, no él.
Fernando Latrille: ¿Por qué? ¿Con quiénes andaba Don Luís Longinotti?
Rinaldo Mennnucci: Uno de ellos era el “Negro” Castillo, que era el que le daba manija. El “Negro” Castillo tuvo siempre la virtud de dar manija e irse a la mierda. Nunca dar la cara.
Fernando Latrille: ¿Con cuánto personal contaba la Municipalidad?
Rinaldo Mennucci: Yo eché sesenta. Porque nos autorizaron a rajarlos si estaban…si creíamos que eran inoperantes, si no servían. Rajé a sesenta tipos.
Fernando Latrille: ¿Y había trabajo afuera?
Rinaldo Menucci: Había trabajo, no había problemas. Yo no tenía cargo de consciencia, justamente por eso se hizo. Nos dieron la derecha libre para rajar al que no cumplía. En el corralón las casillas las usaban para motel. Ahí mismo, adentro.
Te digo, yo no sé que datos tendrás vos…
Fernando Latrille: Datos, pocos.
Rinaldo Menucci: Pero vos recorrés de San Fernando para abajo, hasta San Nicolás y averigua como fueron los Intendentes. Y si agarrás para el oeste, si vas a Pergamino, Rojas….Mirá en Rojas lo eligieron otra vez como Intendente.
Fernando Latrille: Porque hubo lugares donde pusieron…como usted, que era de acá.
Rinaldo Menucci: ¡Pero entonces no era tan jodido el régimen!
En San Nicolás era un Teniente Coronel.
Fernando Latrille: Porque intervenían y venía alguien de afuera ¿no?
Rinaldo Menucci: Pero anda a preguntar en San Nicolás la administración que hizo el loco Huergo. El Teniente Coronel Huergo. Fue el que arregló todo San Nicolás, en todo sentido. Porque San Nicolás era muy jodido, estaba Villa Pulmón ahí. El único que había entrado fue un comisario de la provincia que las tenía bien puestas. Entró con las dos pistolas en la mano. La única forma en la que podía entrar un tipo a Villa Pulmón. A todos les dio un lugar atrás del puente. Los mandó ahí, a un campo municipal. ¡Ni la Iglesia del cura les dejó! Lo limpió, se acabaron los comentarios. Porque era una cosa de robos, peleas. Para colmo donde estaba ubicado, pleno centro. Eso es una, después pavimentó todas las calles, hizo mejoras por todos lados. Nadie le cuestionó nada. Anda a preguntar ahora en San Nicolás que opinan, o que opinión tienen de Huergo.
En Pergamino estuvo una bellísima persona. En Junín, el tipo era extraordinario.
Fernando Latrille ¿Y acá, “Nene” usted que tiempo estuvo?
Rinaldo Menucci: Estuve de 1976 al 1981. Del 1981 a 1983 estuvo Ricco. Estuve cinco años, un mes y trece días, las horas no me acuerdo.
Fernando Latrille: ¿Y ahí se cansó, se quiso ir, como fue?
Rinaldo Menucci: No, no…Mejor dicho en las internas del ejército lo liquidaron a Saint Jean. Se acomodó el General Gallino y lo rajó. Se va Saint Jean, que me había designado a mí, me fui.
Fernando Latrille: ¿Saint Jean?
Rinaldo Menucci: Saint Jean. Para mí fue uno de los mejores gobernadores que tuvo la provincia de Buenos Aires. Te digo que era un tipo que no se metía en todos estos líos. Era excelente, tenía una cultura extraordinaria. En una charla te hacía citas de los filósofos más importantes del mundo. Un tipo muy culto, tenía unas ideas extraordinarias.
Fernando Latrille: Entonces en la interna lo sacan a él.
Rinaldo Menucci: Lo sacan a él, a los cinco años lo sacan. Y nos fuimos todos. Algunos, porque el de San Pedro se quedó, porque estaba muy conectado con la curia, y la curia le pidió que se quedara. Pero todos los demás nos fuimos.
Fernando Latrille: Ustedes respondían a él.
Rinaldo Menucci: Nosotros fuimos designados por Saint Jean, por lo tanto teníamos que irnos con él. Así que cumplimos.
Suena contradictorio escuchar a Mennnucci decir que defendió bastante a Don Luis Longinotti, quien estuvo 11 meses detenido y fue torturado. Sobre todo él, quien ocupó su puesto. La mejor defensa era no aceptar. No ser parte de quienes vinieron a sembrar el terror y la muerte. Mennucci aceptó, colaboró, puso el cuerpo y fue Intendente del golpe cívico militar. Rinaldo Mennucci no es ningún torturador, ni asesino, ni apropiador de bebes, ni desaparecedor de personas. Pero si, decidió formar parte de ese proceso donde todo eso ocurría habitualmente y también en Ramallo. Podía haber dicho no, No puedo aceptar el cargo, no comulgo con sus ideas, no me parece razonable que se lleven preso a Don Luís Longinotti, no cuenten conmigo. Sin embargo dijo si, decidió aceptar, ser parte, colaborar.
Lo que dice sobre el poeta Leonardo Castillo quien tuvo que escapar de la muerte, porque el exilio no fue una elección, sino el deseo lógico de conservar la vida. Porque sufrir el destierro, alejarse de todo y de todos, sólo puede ser expresado ese dolor por quienes lo han vivido. El no saber a dónde ir, qué hacer, empezar una nueva vida no por elección, sino por imposición, fue otra forma de muerte. Mennucci no tiene autoridad moral para decir lo que dice, y menos aún para ser el escultor del bicentenario. Él ya decidió, y fue escultor del golpe.
Por eso que ahora sea el encargado de realizar una escultura para el bicentenario parece una noticia de mal gusto, una pésima idea.
Mennucci también hace una defensa de Saint Jean, Gobernador de la provincia de Buenos Aires. Lo califica de ser uno de los mejores gobernadores que tuvo la provincia. Como respuesta a esa barbaridad arrojada por Rinaldo Mennucci, traemos a la memoria una de las frases que pintan de cuerpo entero al General Ibérico Saint Jean, gobernador de Buenos Aires quien expresó: “Primero mataremos a los subversivos; después, a sus colaboradores; después, a sus simpatizantes; después, a los que permanezcan indiferentes; y finalmente, a los tímidos”.
Por eso, a treinta y tres años del golpe de Estado cívico militar, que el Consejo Escolar le encargue una obra para el Bicentenario a quién ha sido el escultor del golpe, debería generar un rechazo por parte de la sociedad. (www.RamalloCiudad.com.ar)
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